Banalidades de la vida!

May 5, 2009 at 4:22 pm | In Uncategorized | Leave a Comment

 Bueno, pues he de reconocer que a pesar de su tendencia fundamentada en base al “juego sucio” como técnica principal (faltas sucesivas al adversario, caídas y arbitrajes dudosos y demás), el Barça es el justo merecedor de ganar la liga (sin tener en cuenta los factores anteriormente citados, evidentemente) por méritos propios.
 Sin embargo, es lamentable ver la prepotencia y egocéntrica actitud general de jugadores y aficcionados; que se caracteriza por su falta de humildad y sus aires de grandeza, por no saber perder ni saber ganar, por sus aires de superioridad y de grandeza frente al rival eclipsando, de este modo, su juego. Porque que estén jugando bien, no significa que sean los mejores del mundo en absoluto.
 No obstante, así es como funciona algo tan banal e infructífero como el mundo del fútbol. Y he de reconocer que a mi me gusta bastante, pero cada día me parece un mundo más corrupto, mafioso y deprimente independientemente del equipo del que se trate.
 Es triste ver como poco a poco se va perdiendo el espíritu deportivo y se va sustituyendo por un mundo cargado de mafias y corrupción (véase los últimos acontecimientos sucedidos este año en lo referente a la presidencia del Real Madrid sin ir más lejos y por ser el ejemplo más conocido).

 Sin embargo, reconozco que la corrupción en el mundo del deporte no debería sorprenderme a estas alturas, por más que me pueda entristecer la comercialización y capitalización de algo tan puro como el espíritu deportivo y esa mágica sensación de bienestar que el mundo del deporte nos proporciona a practicantes del mismo y a aficcionados.

 Pero la realidad, es que la superficialidad del sistema capitalista ha invadido cada rincón de la sociedad actual. Hasta las artes y ciencias más nobles se han corrompido.

 La pintura, la literatura o la música son ámbitos ahora dominados por el famoso “merchandising” donde ya no se valora el verdadero arte y contenido de las obras, lo que representan… Ahora sólo se valora lo que vende y ofrece una imagen idealizada conforme a unos patrones predeterminados que la misma sociedad ha instaurado. Da igual que sea bueno o malo, siempre que se venda, independientemente de la calidad de la materia prima, algo que sólo los verdaderos entendidos en la materia son capaces de apreciar.

 No obstante, lo más frustrante de todo se da en el mundo de la ciencia y, concretamente, en áreas de investigación tales como son la medicina, biología, farmacología o química (y sus correspondientes ramas, por supuesto). Es frustrante ver como el monopolio de las industrias farmacéuticas ha corrompido la esencia de la ciencia y, ya puestos, la esencia de la vida.

 Presumiblemente, cuando una persona decide dedicar su vida a alguna de éstas ramas, cabría esperar que la finalidad de todo esto sea aportar algo positivo al mundo en el que vivimos, ayudar a los demás y, en general, hacer algo productivo con su vida.

 Recuerdo, que cuando empecé a estudiar biología, me invadía una gran ilusión al pensar que iba a hacer algo productivo y que a la larga me serviría para poder ayudar a los demás. Y es que, en última instancia y a pesar de quedar relegados a un segundo plano, son los biólogos, médicos, farmacólogos o químicos los verdaderos “salvadores de vidas” gracias a sus investigaciones, al descubrimiento y creación de vacunas y medicamentos, a la defensa y protección de los medios y recursos del ambiente… Porque, realmente, sin la ayuda de medicamentos y vacunas, pocas vidas (al menos en relación a las que realmente salvan) podrían salvar los médicos o curanderos de hoy en día. Si bien es cierto que, detrás de todo esto también hay que tener en cuenta a los numerosos físicos, técnicos e ingenieros encargados de desarrollar e innovar toda la maquinaria técnica para procedimientos e investigaciones sin los cuales todo esto no sería posible.

 En cualquier caso, el ejemplo más actual de todo esto se puede apreciar en los últimos acontecimientos del mundo en el que vivimos.

 Parece ser que repentinamente y “de la nada” (como por “creación divina”, algo completamente inverosímil) surge un nuevo virus mutante en el que se mezclan los ADNs  (o más bien ARNs) de tres virus diferentes a la vez. Este virus potencialmente patógeno, se expande de forma vertiginosa y masiva originando el riesgo de sufrir una pandemia mundial. Pero… OH! Bendita casualidad! Aparece como solución milagrosa un médicamento comercialmente inactivo y hasta el momento no rentable (que en su momento habría supuesto una gran inversión y costes a las empresas encargadas de su fabricación) para finalmente quedar prácticamente en el olvido. Un milagro que consiga sino erradicar, al menos apaciguar los efectos de este virulento mutante.
Quizás sea una simple casualidad, pero ¿no es al menos un tanto sospechoso? Al menos sí es un método infalible para la reinserción de este medicamento en el mundo comercial y revitalizar la economía de la industria farmacéutica en este período de crisis que nos acecha. Todo esto sin tener en cuenta los nuevos beneficios aportados gracias a la financiación gubernamental que se les otorga en búsqueda de una nueva vacuna que sirva como “antídoto” de este virus.

 Por otra parte, resulta curioso observar como una enfermedad con tan poca trascendencia mundial en cuanto a sus efectos (que no en cuanto a la publicidad que se le ha otorgado), ha ocasionado este impacto en el mundo desarrollado cuando el número de muertos no ha ni superado la cifra de 200 personas en dos semanas.

 Mientras tanto, en los países subdesarrollados mueren cientos de personas todos los días por enfermedades tales como la malaria, que es tratada con métodos rudimentarios y para la que nadie se ha ofrecido a financiar ninguno de los numerosos proyectos existentes en búsqueda de alguna vacuna u otros tipos de soluciones que consigan erradicarla. ¿ Y por qué sucede esto? Pues por la simple carencia de recursos adquisitivos por parte de estos países.

 Digamos que sólo se fabrica lo que es rentable y para quien es rentable; o lo que es lo mismo, se fabrica para las grandes potencias capitalistas con poder y dinero, así como para los individuos de la sociedad  que formen parte de la élite con estas características. Se trata de un sistema jerárquico que superpone el poder y la economía a derechos fundamentales tales como la educación, la justicia y, en este caso, a nuestro bien más preciado: la vida.

 Es un mundo en el que ya no se trata de ayudar a los demás y salvar vidas, sino que pretende simplemente enriquecer la propia economía de esta industria y de los que están en ella. En cierto modo, la ciencia, la justicia, la educación, el deporte y el arte (entre otros) han alcanzado su estado más denigrante. El afán por el poder, la política y la economía pasan a regentar el mundo y el derecho a la vida.

 Pero volviendo al tema que me concierne, recuerdo cuando hace algunos años (4 para ser exactos), mi profesor de historia de la música hablaba de la iglesia como la institución empresarial más potente y rica del mercado: el mayor negocio jamás contado a lo largo de más de 2000 años. Entonces hizo mención de cuál sería su digno sucesor: el fútbol.

 La realidad es que el fútbol moviliza grandes masas económicas, publicitarias, etc… Realmente es algo grandioso ver como la gente es capaz de unirse por algo alguna vez en la vida, aunque sea algo tan banal como el fútbol.

 También me resulta un tanto curioso ver como son alabados e idolatrados algunos jugadores de fútbol por enviar cuantiosas donaciones en sus jets privados a determinadas zonas de países tercermundistas. Pese a todo, ellos siguen conservando cuantiosas fortunas, grandes mansiones y un estilo de vida lejos del alcance de cualquier persona de clase social media. Pero esto es un hecho que no sucede sólo con futbolistas, sino también con otros personajes que poseen numerosos recursos adquisitivos (o sea, la alta clase social con sus riquezas) tales como cantantes, actores, deportistas de élite…

 El caso es que a pesar de la inminente y desastrosa crisis mundial que nos acecha en estos tiempos y de la enorme cantidad de problemas que hay que solucionar en la sociedad actual y en el mundo en general, la gente parece sólo preocuparse por banalidades como el fútbol. Quizás es un buen método para desconectar y olvidarse por un momento de todo lo que nos rodea… Pero mientras utilizamos el fútbol como método de evasión de la realidad circundante, millones de personas mueren por hambre y enfermedades constantes, se cometen millones de injusticias en el mundo, las condiciones y recursos de nuestro planeta se van degradando y desvaneciendo… y nadie de nosotros parece realmente querer hacer frente de una vez por todas a los problemas.
 Simplemente nos limitamos a huir refugiandonos en este tipo de banalidades…  La cobardía general de muchos predominando sobre la valentía de unos pocos. Así es el ser humano! Nunca cambiaremos!

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